En el centenar de páginas que componen la historia de los Taitas del Beni, el escritor Edson Hurtado nos recuerda cómo nos une a todos, como seres humanos, la necesidad del amor, el sufrimiento por la partida, los deseos acumulados, el tercero en discordia, los besos no correspondidos y el llanto secular por no ser retribuido.
Una tardecita, fatigada por la canícula y el polvo rojo, llegué a tropezones a un cuartito de madera al borde del camino a San Borja. Casi a horcajadas pedí algo de beber. Recién cuando el refresco helado aliviaba mi garganta, sentí detrás de mí el rasguito de unas guitarras y el coro amable de unos paisanos.
- ¿Hay fiesta?, pregunté ignorante. – No, señora, respondió el más joven. A los benianos nos gusta estar alegres y, mientras se pueda, así estamos.
Siguieron los coros de una balada desconocida. Pensé: que diferente tarde a mis tardes de oficina paceña, de frío y silencio. Allá, en la pausa de la siesta, la gente tenía más tiempo y más vida. Leer Más…














