La Madonna de Sorata

Portada: La Madonna de Sorata
Portada del libro “”La Madonna de Sorata”.

Para realizar esta investigación, entre 2012 y 2013, Edson Hurtado viajó durante seis meses a más de una docena de pueblos indígena-originarios.

Recorrió miles de kilómetros de la geografía boliviana para encontrar las crónicas plasmadas en este libro. También realizó más de 50 entrevistas y cerca de 300 encuestas, que le ayudaron a entender la idiosincrasia, las prácticas culturales y la cosmovisión respecto a las diversidades sexuales y las identidades de género en los pueblos Moxeño, Afroboliviano, Quechua, Ayoreo, Guaraní, Tacana y Aymara del Estado Plurinacional de Bolivia.
En este espectacular viaje, Hurtado se trasladó por distintos caminos de tierra en el altiplano, visitó los valles de La Paz, las minas de Potosí y los arenales del chaco boreal; navegó en los ríos de Moxos y abrió brecha en la selva amazónica de Pando para retratar a los protagonistas y conocer el lugar en el que vivieron. O murieron. O desaparecieron. Conversó con sus familiares, con los pobladores, con las autoridades locales, adentrándose profundamente en cada una de las historias que, además, reúnen datos históricos que pueden ayudar al lector a entender el contexto en el que se desarrollan.
La investigación fue patrocinada por CONEXIÓN Fondo de Emancipación y el Colectivo Rebeldía y ya se ha convertido en una referencia ineludible para entender la Bolivia profunda y el proceso de cambio que vive el país. Ha sido traducido al inglés y al francés, y está disponible en Amazon para su descarga virtual.

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Ahí viene el que los eleva al mundo de los vivos

Por fin alguien tenía que haberlo escrito y el país tiene la suerte de que ese alguien sea Edson Hurtado. Lo que acabo de leer es un texto que vuela con sus alas propias y que se mueve como un felino por las entrañas de la Bolivia indígena que no se había mostrado jamás. Edson Hurtado se atreve a meterse, y lo hace con buenas artes, en la vida sexual que secretamente se guarda en las aldeas de monte adentro y en las montañas afiladas del altiplano, en las arenas calientes del chaco boreal y en la amazonia galopante donde habitan los herederos de los ancestros  que hasta ahora no habían sido mostrados en paños menores.

Roberto Navia
Roberto Navia, autor del prólogo de La Madonna de Sorata.

Éste es un libro sobre indígenas homosexuales en Bolivia y para algunos puritanos pueda que parezca también una especie de ‘atrevimiento’ contemporáneo. Pero no importa cómo la vean o qué opinen de esta obra imprescindible para conocer a la Bolivia profunda y tampoco será necesario que su autor la defienda con sabiduría griega, porque  La Madona de Sorata, tal como está escrita, con el rigor de un reportaje de investigación y la belleza de una crónica de no ficción, puede mandarse a mudar sola por el mundo, segura de que dejará una estela de asombro en el horizonte de los que osen leerla.

Todas sus páginas sostienen con solvencia un aporte implícito: mostrar al mundo que  las naciones étnicas, humanas como son, son también dueñas de una diversidad sexual que cuando es descubierta por algunos habitantes y líderes, -ya lo verán- éstos reaccionan de una manera que usted sentirá alguna culebra o mariposa pasándose por los costados de su vientre. A veces será una aventura dolorosa meterse en el interior de un libro que ya es imprescindible para romper los tabúes que hasta ahora estaban ocultos en los barbechos sagrados de un mundo que en las urbes sin tiempo supuestamente desconocen.

Edson tiene el talento de darle la confianza a los héroes de sus historias para que hagan lo que todo cronista desea: que abran las puertas de sus misterios, que lloren y rían con la solvencia de un creyente y que sostengan con la mirada lo que aseguran decir con las palabras.

Por eso a este escritor me lo imagino caminando con su bastón de profeta, metiéndose donde no lo llaman, donde hay personas que están atoradas con su verdad en la garganta, esperando a que se haga el milagro: que llegue el cronista apasionado para que retrate a los anónimos de la vida como lo hace ese ángel negro alado de la mitología griega que rescata de las batallas a los muertos para llevarlos al mundo de los vivos. Como una música de fondo, mientras vayan ingresando en las páginas del libro, sentirán el graznido de aves y los pasos del chancho tropero, el suave respiro de la hurina y la voz aflautada de los papagayos. Pero también se darán cuenta de que la fuerza de las historias están más allá de esos detalles y que tienen entre sus manos un tesoro que arroja datos y testimonios manejados con la pericia de un reportero ocupado en las batallas de la vida.

Este escritor espigado, -demostrado está- ha viajado con su libreta en la mano hasta donde viven y mueren esos seres a los que después los va a narrar con su pluma despreocupada, a los buenos y a los malos de una película romántica y a la vez de terror, a los que primero escucha y observa con la paciencia de un Dalai Lama y luego espera sin atacar, el tiempo que sea necesario, para inmortalizarlos y convertirlos en una pieza de arte.

La Madonna de Sorata en Cochabamba
Hurtado y Navia en la presentación del libro en Cochabamba, Bolivia.

La Madonna de Sorata agudiza sus sentidos para ser cómplice acaso de una revolución sexual en pleno monte, desde donde algunos de sus personajes se animan a lanzar palabras que son capaces de romper algunos cristales para despertar a los que prefieren dormir con las manos en los oídos.

Uno de sus personajes lo dice corto y lo dice claro: “La Paz es una ciudad misteriosa, pero sobretodo amigablemente gay. Hay mucha gente y lugares que acogen a los homosexuales, pero de alguna forma aquello es secreto”.

Y esto es solo el primer bocado de un menú  que desvelará varias miradas poderosas sobre el mundo indígena y sus historias surrealistas ligadas al sexo. Una narrativa latente desde varias esquinas del país, desde el campo travieso del periodismo de verdad y el acto poético de la literatura: dos disciplinas muy humanas que le dan a Edson Hurtado las herramientas útiles para hacer posar en la estética de su narrativa la mirada reflexiva sobre cómo el no ser bien hombre o bien mujer puede significar una marca que en ciertos lugares no se la borra ni con sangre.

Este libro es un viaje por los distintos patios que tiene Bolivia. Es una inmersión brutal, por ejemplo, a un pueblo minero o a otro donde moran descendientes africanos donde existe algún muchacho gay que masca en silencio su diferencia.

Este libro, entonces, no es solo un libro sobre indígenas homosexuales en Bolivia, es una obra íntegramente  humana que desnuda las miserias y las joyas escondidas de la abuela, las sombras y las luces de un país que se construye de día y se derrumba de noche, las maldades y las benevolencias que hacen de los seres humanos verdaderos dioses o demonios.

Mientras escribo este prólogo me entero que Edson estuvo marcado por una señal que a mi juicio le ha funcionado como una dulce cábala. Fue el 2007 cuando publicó su primer libro De sábanas y otras decepciones. Y lo hizo de manera independiente después de  haber sido rechazado por una editorial. Han pasado los años y con ellos han salido a la luz siete libros que también los ha ido lanzando a puro pulmón, una verdadera honra a la literatura y a su compromiso con el otro, ese que sin saberlo aguarda que Edson Hurtado arribe a su puerta para estar dispuesto a escuchar sus peores tormentos y sus placeres a hurtadillas.

Roberto Navia Gabriel

Premio Rey de España de Periodismo 2015

Santa Cruz, 14 de marzo de 2015

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Indígenas homosexuales

Edson Hurtado ha realizado una labor periodística extraordinaria: no sólo se ha desplazado por el país buscando las historias de personas homosexuales en su lugar de origen, sino que ha llegado, de alguna manera, a la esencia de su marginalidad: ser indígena; ser pobre; vivir en una comunidad alejada donde todos se conocen y aun así reconocerse diverso sexualmente requiere de algo más que valor, requiere de muchísimo coraje.

Presentación del libro La Madonna de Sorata
Portada del libro la Madonna de Sorata

Las consecuencias además son bastante peligrosas: en más de un caso los chicotazos, los azotes y la persecución derivan en el linchamiento del estigmatizado/a como “diferente”. Las acusaciones de corrupción venida de afuera, (porque en el seno de la comunidad no se aceptan ese tipo de expresiones), son un elemento común en todas las etnias que describe el libro. Sin embargo, los casos particulares son distintos. ¿Qué se puede hacer si dos personas se aman?

Los testimonios están escritos en un lenguaje poético, con una mirada amorosa, de profunda aceptación. Es el gran mérito de Hurtado: poder transmitir esa comprensión a través incluso de las propias dudas de los protagonistas. Así, el caso de un afroboliviano que prefiere vestirse de mujer para bailar la saya, que encuentra con el sorpresivo apoyo de sus compañeros; el muchacho moxeño que escoge ponerse tipoi o el quechua que desea llevar pollera logran explicarle su decisión: cómo se animaron a aceptarse y manifestarse como lo que sentían ser, mujeres en el cuerpo de un hombre.

El amor entre hombres o entre mujeres también está retratado, aunque las obligaciones de casarse y tener hijos pesen como imposiciones imposibles de ignorar. Los mineros de Oruro y las abuelas del Chaco recuerdan con idénticas lágrimas en los ojos sus amores de juventud. O son las madres las que perdonan y aceptan, aunque las hijas no se hayan casado y vivan junto a su compañera de vida como si fueran amigas nada más.

Presentación del libro La Madonna de Sorata
Hurtado, durante la presentación del libro en Santa Cruz, Bolivia.

Sin embargo, casi ninguna de estas historias de vida tiene un final feliz, las condiciones materiales y sociales no acompañan a quienes piensan o sienten distinto. Hay palizas, persecuciones, la posibilidad de al menos una muerte (en lo profundo de la selva ¿cómo saberlo?), recriminaciones y abandonos.

Hay muy poca información. Ahí radica el principal mérito de esta obra, que habla para todos y nos comunica que existen diversos modos de ser, diversos modos de amar, y que ninguno es malo de por sí.

Felicitamos a Edson por lograr un libro muy necesario, que ahonda sobre la manera en que construimos nuestras identidades y nuestras relaciones con aquello/as que pensamos como diferentes.

Mariana Ruíz

Escritora

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 ENLACES RELACIONADOS

1- Blog Personal

2- Página Siete

3- El Deber

4- Los Tiempos

5- El Tiempo

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