Instrucciones para sobrevivir a una ola de cemento

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La realidad que vivimos en Santa Cruz de la Sierra, y su muy impulsado proyecto cementero de “progreso”, amerita algunas consideraciones e instrucciones para sobrevivirla.

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Ante la inevitable ola de cemento que se nos viene encima, hay que tener siempre a mano una lista cortaziana para ejercer nuestro derecho a vivir, y a contribuir con nuestra existencia al engrandecimiento de nuestra ciudad y de nuestro país.
1- No se aguante la respiración. Es importantísimo que cuando vea la cresta de la ola de cemento, usted no se quede en silencio. Grite, llore, insulte, patalee. A veces no servirá de mucho, pero seguro un berrinche siempre será mejor que el silencio cómplice. Mande cartas a las autoridades, llame a sus concejales, a sus diputados. Salga a manifestarse, ponga coléricos estados en su perfil de Facebbok, haga cadenas cursis en mail y siempre hable del tema en los tecitos con la abuela y las tías solteronas. Aunque nadie lo escuche, no se calle nunca.

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2- Primero usted, luego los demás. No intente salvar a nadie del tsunami de asfalto que se cierne sobre la ciudad, antes de salvarse usted mismo. No servirá de nada porque será usted el primero en ahogarse. Por eso, sea un ejemplo para los demás. No bote basura en la calle, no ensucie las áreas verdes, no se estacione en la acera de las licorerías de su preferencia. Sobre todo, haga lo posible por evitar que destruyan lo que es suyo: abrace a sus árboles, adopte mascotas, separe su basura y deje de tocar bocina como un maniático. Si de sobrevivir se trata, usted debe ser el primero en sacar la cabeza para ver hacia dónde ir. Muestre al camino, abra la senda a picota limpia, otros lo seguirán.
3- Disidencia y anarquismo. Cuando los de arriba no hacen caso, hay que mostrarles que debajo de todo el cemento y los ladrillos, existe otra ciudad que lucha por emerger. Únase a movimientos ciudadanos, trabaje gratis, comprométase con su ciudad.

Haga, como la gente de Guerrilla Verde, y salga en las noches a plantar árboles en la ciudad. Llame la atención a quienes vea infringiendo las normas más básicas de convivencia. Gríteles a los borrachos que orinan en la calle, a los taxistas que cobran 20 pesos por llevarlo 2 cuadras, a los micreros que siempre pisan los pasos peatonales.

Vuélvase loco e histérico cuando alguien se estaciona en doble fila o delante de un cartel que dice “NO ESTACIONAR”. Salgase del sistema para ejercer su derecho a cambiarlo. No permita que lo vapuleen ni que lo denigren. Y sobre todo, no sea un ciudadano masoquista que se comporta como su vecino espera.

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4- Estoy verde, como Charly. Estar verde es una actitud, una manera de enfrentarse a la maquinaria que sólo fabrica cemento y levanta muros inhumanos entre nosotros. Estar verde es resistir, increpar, gritar, patalear. Es luchar contra lo que nos parece inadecuado. Es proponer otra ciudad posible, amistosa, respetuosa y amigable para todos y todas. Estar verde es rebelarse contra la imposición de autoridades anacrónicas, de visiones obtusas y ancladas en un pasado que siempre dejó de lado a los ciudadanos. Estar verde es levantarse por la mañana y decirse a sí mismo: “Hoy voy a ser un mejor ciudadano.”
Hay muchas maneras de sobrevivir a una ola de cemento. Usted puede buscar otras formas creativas, compartirlas con los suyos, realizar reuniones en el barrio, o simplemente resistir y mostrar que la sobrevivencia es posible. O, por el contrario, puede aprender a zambullir, y hacer como que nada pasa. Cuidar su entorno más próximo, y evitar ver lo que le ocurre a la ciudad, mientras usted está cómo y tranquilo, en una burbuja que, sépalo de una vez, también será aplastada cuando la ola de cemento caiga sobre todos nosotros.

Edson Hurtado
Periodista y escritor

Artículo escrito para Semanario Uno
Fotos: “No a la tala de árboles urbanos de Santa Cruz”, grupo de Facebook

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8 comentarios sobre “Instrucciones para sobrevivir a una ola de cemento

    mario duran chuquimia escribió:
    enero 20, 2013 en 10:39 pm

    muy buen articulo, el silencio no es opcion.

    Licy Tejada escribió:
    enero 20, 2013 en 10:48 pm

    Buenaso y muy necesario.

    Martina Str escribió:
    enero 21, 2013 en 3:07 am

    ¡Gracias por invitar a seguirnos!

    Anónimo escribió:
    enero 21, 2013 en 4:23 pm

    Un berrinche siempre será mejor que un silencio cómplice.

    Choco Prado escribió:
    enero 25, 2013 en 12:39 am

    Buenísimo!

    Juan Gabriel Landívar Pardo escribió:
    enero 25, 2013 en 12:39 am

    En nombre del “progreso” han sido arrancados cientos de árboles que proporcionaban oxígeno, alimento, incluso sombra (tanto para aves, como para mamíferos (entre ellos humanos). Árboles que tenían edad como para ser declarados patrimonios naturales de la ciudad. Y, en su lugar, siguen vaciando más concreto que genera más calor en las vías, o -en su intento de “reverdecer” la ciudad- emplean palmeras (adquiridas con precios infladísimos, por cierto) mismas que no proporcionan nada de lo que anteriores árboles brindaban a las especies que viven en esta urbe (entre ellas la nuestra).

    Alicia Tejada Soruco escribió:
    enero 25, 2013 en 1:38 am

    Compartido el manual. Buenaso y muy útil

    Herlan Vargas escribió:
    enero 25, 2013 en 1:39 am

    ¡Disidencia y anarquismo!

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