Extraño el tractor amarillo de Percy

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Es curioso que en estos días casi nadie se acuerde del Percy Fernández del tractor amarillo, que a más de uno encandiló con su extrovertida personalidad, y esa espontaneidad que un político joven como él (en esos tiempos) sabía utilizar y aprovechar mediáticamente.

Percy Fernández 3

Hoy, el burgomaestre cruceño se ha encargado de destruir aquella imagen jocosa que había forjado en la política local, y se ha convertido en un personaje bizarro, iracundo, impredecible, burdo y casi detestable. Más allá de lo divertido que resulta verle perder la compostura y estrellarse contra cualquier periodista, en cualquier conferencia de prensa, acto de inauguración de alguna de sus obras o evento social al que asiste, el alcalde está mostrando no sólo el lado decadente de un dirigente cansado y anacrónico, sino, la figura patética de quien ha olvidado el juego de la política, demasiado folklórica, que aprendió a jugar hace muchos años.

Desgraciadamente, los referentes políticos en Santa Cruz están tan ausentes de la palestra política, que el liderazgo no se ha renovado ni ha evolucionado, y como resultado catastrófico, Percy Fernández sigue siendo ese símbolo del camba macho y metedor, desbocado y pendenciero, altanero y socarrón.

La política, o más bien, el modo de hacer política con el que Fernández se encumbró, ha quedado ya desplazado y hoy no lo puede entender. Quizás por eso son comprensibles los arranques que, para él, imagino, muy dentro de su cabeza, son justificables y hasta necesarios para enfrentar un entorno hostil en el que se siente huérfano y solitario.

Percy Fernández 2

Y ahí nacen los fantasmas (reales o no, no importa): medios de comunicación que conspiran contra su gestión, logias que quieren sacarlo del poder, periodistas que sólo buscan hacerle quedar mal, concejales disidentes y traidores que lo cuestionen permanentemente, y un largo etcétera de enemigos caricaturescos que lo acechan permanentemente y que, por lo visto, le quitan el sueño y la cordura. Algo común en aquellos personajes políticos que no ven del todo la realidad, o que no entienden todos los componentes que ya no pueden utilizar a su antojo.

Lo más gracioso de todo es que sus asesores y la gente que supuestamente lo maneja, o que está detrás de él, no puede ni controlarlo ni callarlo.

No hay quién lo ataje o por lo menos le pida que guarde la compostura. Nadie se atreve a interferir, y por el contrario, sus más allegados colaboradores agachan la cabeza dejándolo en completa libertad para que diga lo que se le venga en gana o lo que se le ocurra en ese momento. Tal es la incitación de su silencio e indiferencia, que todo el trabajo que viene realizando en su gestión queda completamente opacado por los escandalillos que protagoniza, los cuales son magnificados y, por qué no decirlo, vilmente exagerados por una prensa que también busca su propio protagonismo.
Percy Fernández 1

Lo único realmente triste es que a la mayoría de la ciudadanía pareciera no importarle mucho lo que pasa o deja de pasar con el Alcalde, el Concejo Municipal o los gendarmes municipales que siguen impidiendo que la gente se siente en el piso de la Plaza 24 de septiembre. Quizás el epílogo de esta historia sea un poco más gracioso que este drama barato al que todos asistimos sin invitación.

Edson Hurtado

Periodista y escritor

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Artículo escrito para Semanario Uno
Fotos: Internet

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