Jaime Saenz, Viscarra y Hurtado … y la puta muerte

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¿Tienen algo en común? Los primeros nos expresaron -en filosofía de vida- los abismos del alcohol y el delirio de perderse.

Pese a tener diferentes poéticas, -una mágica y otra feroz-, ambas formularon los submundos que evadimos pero que nos invade . Sobre todo puede comparárselos a través de su vocación y adyacencia a la muerte y por eso también evoco al joven escritor Edson Hurtado.
Saenz en “Recorrer esta distancia” nos recomienda que:
“uno debería procurar estar muerto.
Cueste lo que cueste, antes que morir. Uno tendría que hacer todo lo posible por estar muerto.
Las aguas te lo dicen – el fuego, el aire y la luz, con claro lenguaje.
Estar muerto.
El amor te lo dice, el mundo y las cosas todas, estar muerto. “

Poetas malditos

Pero como “vida y muerte son una misma cosa” para Saenz, la muerte magnifica la “hermosura de la vida” que “es un hecho que no se puede ni se debe negar.”
En cambio para Viscarra, la muerte es una puta, -igual que la vida-: “…en ese mismo sueño soñé que empecé a flagelar a la muerte y ella se retorcía sumida en un éxtasis mezcla de dolor y placer. Desperté y vi que la muerte seguía en mi lecho pidiendo que la siga golpeando…”; tal vez la vida es peor, es la indiferencia de Dios:

“cuando el verdugo venga buscar en mis entrañas el motor de mi existencia, yo bendeciré a Dios por su magnánima indiferencia, y a ustedes los mandaré a la…”

y es la desventura, la noche y la calle, es una muerte en vida: “…les diré que yo nací como nacemos todos los que hemos sido signados por el hado misterioso de la desventura. Y que antes de estar perdiendo el tiempo en juegos propios de niños imberbes, yo tenía que esforzarme en el aprendizaje de la subsistencia, escuela de la que es muy difícil egresar, ya que, a los que se aplazan, la vida en este caso representada por la noche y por la calle solo atina a hacer una cosa simple: los mata y asunto acabado.” (Alcoholatum & otros drinks).

Edson Hurtado

Edson Hurtado, de quien sólo conozco su libro “Ser gay en tiempos de Evo”, tiene en esta publicación una obra muy poderosa, su escritura está llena de ansiedad de respeto a la vida, y al contrario de mis dos escritores bolivianos favoritos, no está –que yo sepa- obsesionado con la muerte; pero en su obra la muerte es una amenaza que ciernen los intolerantes sobre quienes se atreven a tener una opción diferente, la muerte es además el crimen por odio, la soledad y el olvido: “Había sido brutalmente golpeada por un grupo de rufianes transfóbicos… Murió en la sala de terapia intensiva… no llegó ningún familiar… Nadie lloró su muerte… Su nombre real ya nadie lo recuerda.”, es también la opción del que rechaza el infierno de la vida: “Advirtiendo el doloroso calvario en el que se convertiría su vida… los miró a todos… y se lanzó desde el décimo piso del edificio.”
Estos tres escritores de intensa prosa nos echan en cara a esa sombra inefable que un día nos alcanzará o que alcanzaremos.

Marina Ari
Mayo 2012

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