Viajar para crecer

Posted on Actualizado enn

Hace años, cuando comencé a viajar por diferentes provincias de Santa Cruz, trabajando en una ONG local, entendí que había en mí una poderosa pulsión que me llamaba a caminar sin parar.

Edson Hurtado en Concepcion, Bolivia

Un instinto incontenible que me indicaba el camino, o los caminos, por los que debía transitar. Sólo había en mí un deseo: viajar. Porque cuando uno viaja, ya sea a Porongo o Europa, a Buenos Aires o Samaipata encuentra algunas de las respuestas que están esparcidas por el mundo y que esperan por nosotros. Solamente se trata de llegar hasta ellas. Sin duda alguna no todos pueden viajar.

La economía doméstica y la política familiar siempre se anteponen a ese deseo del corazón humano por conocer el mundo en el que late.

Edson Hurtado en Washington, Estados Unidos

Pero si no se lo hace, es decir, si nos empecinamos en encerrarnos en nuestra burbuja patética y complaciente en la que nos obliga a vivir la sociedad, nos condenamos a tener el horizonte en plena nariz. Y más allá de eso nada, lo desconocido, lo incierto, lo inalcanzable.
Hay que viajar para crecer, para aprender, para conocer. Mientras más nos alejamos del lugar en el que vivimos, más entendemos porqué somos lo que somos. Las personas con las que uno se encuentra en el camino, los caminos que nos llevan a esas personas, las particulares formas de hablar, los acentos extranjeros, la comida y la música, forman un abanico inabarcable e insondable de esas oportunidades que tenemos para conocernos a nosotros mismos.
Cuando uno viaja crece. Se abre la mente y se abre el corazón. Cuando uno viaja siente de veras lo que el alma ha tratado de decir tantas veces. Cuando uno viaja piensa únicamente en las personas que ama, y que solamente estando lejos es capaz de darse cuenta de ese sentimiento. Cuando uno viaja aprende más de uno mismo y de los demás. La lejanía esclarece las relaciones personales y las decisiones se hacen más fáciles.

Edson Hurtado en Trinidad - Bolivia
Cuando uno viaja descubre que en otros lados la gente no es tan distinta. Igual que nosotros comete errores y logra organizarse y mejorar su calidad de vida. Igual que nosotros, esa gente tiene sueños esperanzas y cada día se esfuerza por alcanzar sus metas. Cuando uno viaja encuentra soluciones a problemas básicos, a asuntos que parecían impenetrables, a odiseas que parecían interminables. Y el final, es decir, el regreso, no es otra cosa que la redención, la resurrección permanente de un espíritu que ha recibido su alimento.

Se trata de huir para tomar fuerzas, de expandirse para retomar con bríos esta vida que tenemos.

Se trata de vivir a plenitud, sabiendo ante todo que lo que tenemos es lo que somos y no lo que poseemos; que lo que valemos es lo que conocemos y no lo que compramos. Si la muerte está tan cerca, si le estamos huyendo, entonces que valga la pena. Que no nos encierre, que no nos castre el deseo, que no nos aniquile la esperanza.

Edson Hurtado en La Serena, Chile

Psicología barata dirán algunos, autoayuda de quinta, dirán otros. Señoras y señores, no malgasten su vida pretendiendo comprar, obtener, acumular, poseer… sus días están contados y no se les perdonará ni un solo minuto. Agarren ahora mismo una maleta y partan a conocer el mundo. Antes de que se acabe o acabe con ustedes.

Artículo escrito para:  Semanario Uno

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s