Paseo melancólico con Edson Hurtado

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En el centenar de páginas que componen la historia de los Taitas del Beni, el escritor Edson Hurtado nos recuerda cómo nos une a todos, como seres humanos, la necesidad del amor, el sufrimiento por la partida, los deseos acumulados, el tercero en discordia, los besos no correspondidos y el llanto secular por no ser retribuido.

Iglesia de Trinidad Bolivia

Una tardecita, fatigada por la canícula y el polvo rojo, llegué a tropezones a un cuartito de madera al borde del camino a San Borja. Casi a horcajadas pedí algo de beber. Recién cuando el refresco helado aliviaba mi garganta, sentí detrás de mí el rasguito de unas guitarras y el coro amable de unos paisanos.
– ¿Hay fiesta?, pregunté ignorante. – No, señora, respondió el más joven. A los benianos nos gusta estar alegres y, mientras se pueda, así estamos.
Siguieron los coros de una balada desconocida. Pensé: que diferente tarde a mis tardes de oficina paceña, de frío y silencio. Allá, en la pausa de la siesta, la gente tenía más tiempo y más vida.
Así conocí el agrado de los benianos para sacar las penas y las alegrías. Apenas conocía algunos clásicos gracias a Lolita Sierra de Méndez y a su centenaria madre.
Ese mundo es un espejismo para los que vivimos en las montañas, aún más desconocido para las nuevas generaciones de iPods y celulares multiuso. De pronto, llega a nuestras manos un libro extraordinario, un libro que solo pudo ser redactado por un caminante oriental y por un poeta que tiene música desde sus entrañas.

NO VOLVERÉ A QUERER

Edson Hurtado ha realizado una de las investigaciones de vida más impecables en las últimas décadas.

Rigor científico, búsqueda de fuentes primarias y secundarias, rastreo de datos entreverados, combinados con el tono de la crónica, del periodismo literario, de la palabra hermosa.
En un centenar de páginas recorremos un territorio, una época de oro, una comunidad y un arte, la música de Los Taitas del Beni.
Plaza principal de Trinidad Bolivia

No volveré a querer fue publicado con el respaldo del Centro Simón I. Patiño de Santa Cruz. Desde la portada es una invitación a la lectura con una foto añeja de La esquina del peligro, donde parroquianos trinitarios conversan al borde del río. Además incluye un CD con los 10 temas emblemáticos de Los Taitas y del Beni, como No volveré a querer, Te quiero más que a mi vida, En las playas del Beni.
Hago un paréntesis para detenerme en el poema de Ambrocio García, musicalizado por Rogers Becerra: No volveré a querer. Esa canción se relacionó siempre al poeta de Reyes y a su enamorada juvenil, mi tía materna Carmen de la Vega. Durante décadas la melodía fue parte de susurros hogareños entre los adultos.
En las tardes dedicadas a la obra de Hurtado, recordaba los últimos días de mi tía, fallecida en abril, pues los parientes le cantaron su querida canción para alegrarle el alma en despedida.

UN AUTOR METÓDICO

A veces es difícil combinar el espíritu libre de un poeta como Edson Hurtado, autor además de Ser gay en tiempos de Evo, con el cientista riguroso que investiga, contrasta los datos, desenvuelve la información de las fuentes directas, escritas y orales. En este caso tan especial, igualmente le son útiles las letras de las canciones y los ritmos melódicos, como el bolero, el vals o el taquirari, para trazar la historia de Los Taitas.

No es un homenaje dulzón, pero indudablemente Edson admira y tiene una relación de simpatía con el tercerto/cuarteto en sus diferentes momentos y con sus sucesivos integrantes.

Son la vida y la capacidad creadora de Silvio Maya Tanaka- hasta su trágico final con un tiro en la sien- los eslabones que unen la historia del grupo, unos jovencitos copleros y atrevidos, hasta la consagración en los escenarios.
Aunque los paceños no tienen tantos recuerdos, cuando hablo con algún beniano y pronuncio el nombre Los Taitas, todos saben a quienes nombro. El apodo genérico es costumbrista, reservado para los ancianos (o Cacique Mayor) de las comunidades moxeñas o trinitarias. Al escoger ese nombre para el conjunto, Maya y sus amigos rendían un homenaje a su tierra, a su cultura, a sus orígenes.

Foto de Los Taitas, incluída en el libro "No volveré a querer. La historia de Los Taitas del Beni" del escritor Edson Hurtado

Fueron los primeros benianos en grabar un disco en forma colectiva. La llegada a La Paz y toda la travesía es solo un episodio de los muchos que desgrana Edson con asombro y provocando en el lector las ganas de saber algo más.
El espacio de esta crónica no permite entrar en muchos detalles. Aunque Tanaka fue la columna vertebral del conjunto, incluso más allá de su muerte, por su increíble sentido musical, Los Taitas continuaron con distintos integrantes en diferentes épocas: Hugo Mercado, Rolando Chacho Vínuez, Carlos Potro Parada, Rubén Darío Nuni, José Sixto Hernández, José Luis Maese, Oscar Rivero Aramayo, Alfredo Aukei, Jesús Mansilla. No siempre directamente, aparece el nombre del maestro Carmelo Guzmán, autor del célebre Camba taitetú. Igualmente los grandes compositores como Rogers Becerra y la familia musical de Lolita Sierra de Méndez se relacionaron de una u otra forma con el conjunto.

Tapa del libro "No volveré a querer. La historia de Los Taitas del Beni"

CONOCER EL BENI

Edson Hurtado nos ayuda a conocer un poco más el norte boliviano, el entrañable Beni, misterioso y exuberante. A través de cantidad de historias pequeñas nos revela un mundo semirrural que ya no volverá.
Las letras de las canciones incluyen nombres de la flora y fauna que no conocemos. Mientras acá nombramos al viento, a la montaña, allá al bajío, al palmar, a la siesta, a la pascana, al carretón, al río y al empanizao.

Lupe Cajías

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Un comentario sobre “Paseo melancólico con Edson Hurtado

    Martha Heredia Asebey escribió:
    enero 10, 2012 en 3:06 am

    Apreciado Edson:
    Mediante la presente me permito felicitar a Ud. por su libro SER GAY EN
    Apreciado Edson:
    Mediante la presente me permito felicitar a Ud. por su libro SER GAY EN TIEMPOS DE EVO. Es un libro crudo, realista, tierno, bien escrito y muy valioso; se atreve a mostrar desde diversos angulos, el problema mas duro que es el daño que hace a las personas la discriminación. Ojala que este libro siga difundiendose en nuestro medio y fuera de él. Nuevamente mil felicidades.
    Lic. Martha Heredia Asebey
    Psicóloga clínica Educativa.
    Santa Cruz.

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