“SER GAY EN TIEMPOS DE EVO”, UNA PROVOCACIÓN LITERARIA

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Comienzo recalcando que Edson Hurtado es peligrosísimo. Peligroso como lo son las almas libres de verdad, porque un rostro de esa libertad es tener conciencia del peso de nuestra propia palabra, como él la tiene, como pocos la tienen.

“Ser gay en tiempos de Evo”

A partir de ahí, valoro “Ser gay en tiempos de Evo” no tanto como obra reivindicativa de parte de un componente de la comunidad Gay Lésbico Bi y Transexual (GLBT) como acto de libre albedrío. Y sin gran clarividencia, dada la raíz testimonial del libro, es predecible que éste levantará polvo.
Planteo mi lectura en ese orden de importancia por la simple razón de que creo que una forma de romper o minimizar la discriminación es no creyéndole tanto.

Por supuesto, no estoy en la difícil condición de ser no heterosexual. Pero no veo la necesidad de mostrar esta publicación sólo como un acto de lucha, cuando ante todo es una obra testimonial de narrativa fluida, de relatos inesperados, de riqueza lingüística inherente a todo el escrito.

Un aporte tanto por su investigación estadística, como por sus historias no contadas anteriormente, como debe haber tantas otras de toda naturaleza que esperan ser germinadas en una obra como ésta.
Para dejar más claro, va este ejemplo: cuando Camila Urioste, joven poetisa, ganó en 2005 el Premio Nacional de Poesía Yolanda Bedregal, declaró que el reconocimiento era un orgullo “porque ya era hora de que lo ganara una mujer”. Es decir, minimizó su obra a la condición de género, sin resaltar la belleza o el aporte de su palabra poética.
Por ello, me niego a valorar esta publicación sólo por la semilla reivindicativa que la haya germinado: es un libro valioso, independientemente de la condición sexual de la cual trata, o la del autor.

“Ser gay en tiempos de Evo”

Eso sí, no logré separar mi postura frente al tema de la orientación no heterosexual de aquello que leía; pese a que trataba de no darle mayor protagonismo a ese hecho, de pronto aparecía un guiño de algo que había vivido. Por ejemplo: no sé por qué me brilló en lo profundo cierto orgullo de mí misma por haber sido madrina del matrimonio de unas amigas mías, lo que vino a la mente al leer “Matrimonio”. De hecho, cuando publiqué una crónica respecto al evento recibí llamadas varios medios –incluso de Argentina y Chile- para confirmar mi nota y lograr contactos al respecto.
Advierto contradicción en la afirmación en algunos relatos sobre la postura de que vivimos en una sociedad que respeta la dignidad y que vive valiosos avances sobre esta situación, cuando otro tanto de las narraciones descalifica por completo nuestro retrógrado contexto “anquilosado en creencias conservadoras”. De hecho, da múltiples y creíbles ejemplos de exclusión y maltrato por diferencia sexual. Muchos relatos no dejan en claro el aspecto cronológico en que son expuestos, lo cual puede generar tal confusión.

Por ejemplo, “Campaña” dice: “Hoy vivimos cobijados por un Estado laico que reconoce la multiculturalidad y pluralidad, la libertad de culto y la diferencia de sus ciudadanos”, cuando con la misma contundencia “Educación” refleja la mentalidad bárbara con que se asume en la escuela esta temática. “Saliendo del anonimato” no muestra una sociedad mejor, sino una menos nefasta y menos discriminadora, pero nefasta al fin. Una sociedad “menos peor”.
Me niego a decir que vivo en una sociedad positiva, porque “Ser gay en tiempos de Evo” confirma que aún hay una parte de la población que debe pedir permiso para vivir. Esos pasos –breves y pocos- que se dieron respecto a diferencias sexuales sólo hacen que nos enorgullezcamos de nuestra barbarie.

Me preguntó: ¿en qué nefasto momento dejar vivir, o no agredir a un gay se volvió una virtud?

También advierte el paternalismo en que se cobija aún esa exclusión hacia los GLBT, en eufemismos varios como refleja el relato “Lenguaje”, que muestra que tales términos sólo siguen rezagando a esa población a ciertos papeles discriminatorios, por lo que recaemos entonces en el estilista maricón, o el pariente amanerado.
“Ser gay en tiempos de Evo”Una radiografía fundamental hecha en esta obra es hecha a los aportes constitucionales que se intentan en el Gobierno actual, que al mismo tiempo fueron traicionados. Una de esas traiciones se halla en la Constitución Política del Estado, que dejó de lado el matrimonio entre personas del mismo sexo, que era de los supuestos aportes más esperados tras muchas intervenciones y manifestaciones de la comunidad GLBT.
Y queda claro: “Las prioridades de los políticos están lejos del derecho de un hombre de amar a otro hombre sin ser discriminados”. Tras una revisión en “Proceso de Cambio”, “Hito” y “Campaña” de varias acciones políticas y manifestaciones públicas de autoridades y personalidades políticas, justamente, cuestiono el peso de las mismas y surge la pregunta de si tanta parafernalia por parte de grupos partidarios de tal o cual bandera no es una forma también de discriminar. Es decir, dolorosamente queda en claro que son necesarios leyes, fechas conmemorativas, o decretos para que parte de la población viva dignamente.
Me llamaron particularmente la atención los relatos “Saliendo del anonimato”, “Ver la luz”, “Culpa” y “Como la hormiguita”, por el tema de la “confesión” –así, como termino cristiano e inquisitivo- y el silencio que deben sobrevivir. Me llamó la atención, porque ningún heterosexual puede ser tan grosero de decir que sabe, o entiende lo que siente un gay al momento de asumir públicamente su orientación sexual.

“Ser gay en tiempos de Evo”

El reflejo retrógrada que muestra “Ser gay en tiempos de Evo” sobre nuestro contexto además está en que las personas que aman a otra del mismo sexo aún deben “confesar”, “admitir” y -en el caso de encarar a sus familias, según estos relatos-, deben casi disculparse por algo que es parte de su esencia, de lo inherente de su humanidad.

Digo que desconozco por completo el coraje que debe asumir la comunidad GLBT en ese sentido y creo que ningún heterosexual puede siquiera pretender, debido a que no puedo visualizarme a mí misma en el siguiente diálogo:
— Viejos queridos, me duele decirlo pero debo confesarles que… soy heterosexual.

O como alguna vez alguien comentara, imaginemos a Martin Luther King diciendo:
— Amados padres, con profundo dolor debo admitir que… soy negro.
En resumen, si debo opinar desde la víscera sobre “Ser gay en tiempos de Evo”, al terminar de leerlo me quedó un dulce sabor de provocación en los labios tras encontrar un valioso aporte literario. Y finalmente, confieso que el impulso que me llevó a acercarme a la obra de Edson Hurtado fue una primera y fundamental coincidencia: los dos amamos a los hombres.
Marcela Araúz Marañón
*Periodista

Algunos videos:

 

 

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2 comentarios sobre ““SER GAY EN TIEMPOS DE EVO”, UNA PROVOCACIÓN LITERARIA

    Baltasar Sietesoles escribió:
    agosto 2, 2011 en 2:00 am

    “La Marce”… buena como siempre en lo que más sabe hacer.

    Pamela Magda Aguilar Tarifa escribió:
    octubre 2, 2012 en 10:15 pm

    ¿donde puedo encontrar el libro en la ciudad de La Paz? estoy muy interesada

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