El silencio de la rosca

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Hace algunas semanas, escribí un artículo para el suplemento Brújula de El Deber, en donde abordaba la censura y el auto-boicot de una institución de Santa Cruz dedicada al arte, o a la socialización del arte, que no es lo mismo pero que para muchos es igual.

Siluetas

Más allá de la reacción que generó y del debate que comenzó respecto al tema, lo que me llamó mucho la atención fue precisamente la actitud defensiva con la que todos los aludidos, y uno que otro arrimado, enfrentaron la situación.

Es difícil entender que el proceso, aparentemente obvio y necesario de la crítica y autorregulación, no pueda ser asumida por quienes tienen el deber de discernir su trabajo antes de compartirlo con el resto de la sociedad.

Más que sorprendido, quedé decepcionado no sólo por esa actitud renegada y déspota, sino porque la rosca de artistas de la ciudad guardó un silencio sepulcral y no participó del debate que se originó y que los apuntaba precisamente a ellos. Para nadie es desconocido que esta es la ciudad de las muñecas. Aquí todo funciona para alguien que es amigo, del hijo, del primo, del socio, del compañero de frater, del vecino, del dueño de tal empresa o tal institución. Y el mundo del arte no es la excepción. Aquí todo funciona por contactos, sugerencias, recomendaciones, chantajes y por último, imposiciones. La meritocracia no existe porque no hay lugar para la capacidad y puede valer más un apellido que una aptitud. Y como si eso fuera poco, todos son amigos de todos y a nadie le interesa quedar mal con nadie.

Esfera retorcida

Quizás es por eso que la crítica al arte hecho en Santa Cruz  no existe. Y no podrá existir mientras no sepamos diferenciar la amistad del trabajo, la profesión, la propuesta o incluso la simple insinuación de una oferta mínimamente osada o vanguardista. De esto precisamente nos hemos quejado infinidad de veces, con muchas personas, que no terminan de entender por qué se sigue anteponiendo una relación de amistad a tantas otras. Y es que criticar la obra de tal o cual artista, la gestión de tal o cual institución, es casi impensable porque los lazos que unen al crítico y al criticado no diferencian entre la relación de amistad y la de trabajo, o la de la profesión.

Así, cuando se empezó discutir acerca del arte, específicamente del performance, y públicamente alguien hizo un gran alarde de desconocimiento total del tema, ninguno de los otros grandes artistas del pueblo, se dignaron a invertir en el debate y participar en el espacio de reflexión que se estaba gestando.

Prefirieron dedicarse al chisme; a contarse los unos a los otros qué había dicho tal artista o tal autoridad, y todos, amigos de todos, se pasaban las patrañas de boca en boca, tergiversando con evidente cizaña lo que realmente había pasado. Nadie aprovechó la oportunidad que se estaba generando para debatir acerca del arte, de los medios de comunicación, de la censura, de los géneros artísticos vilipendiados, de los críticos de arte, de los museos y su papel social, de las galerías y su importancia para la cultura. Nadie quiso ensuciarse las manos al hablar de malas gestiones, de fracasos dirigenciales, de dogmatismos arraigados, de imposiciones ancestrales. Se perdió una vez más la oportunidad de analizar los hechos, y proponer soluciones, aislando las amistades consagradas para que las propuestas beneficien a más personas. La rosca artística de Santa Cruz prefirió quedarse escondida en su diminuta galería de arte, entusiasmados por su irrelevante exposición que armarán el siguiente mes.

Hombre en la ventana

Resulta difícil mantener una relación de amistad con los artistas de Santa Cruz, porque ésta se basa en que tu comportamiento y lo que digas, no los afecte ni los ponga en aprietos. Resulta grave criticar o plantear un análisis de su trabajo sin que te miren feo y dispongan contra vos una venganza a cualquier nivel imaginable. Y así, seguiremos mirándonos el ombligo, creyéndonos los grandes artistas vanguardistas de una ciudad que ni nos conoce. Es tal la miopía que ninguno puede verse más allá de espejo y entender que el arte se rige por la libertad, por la ausencia de horizonte, pero sobre todo, por esa pequeña racionalidad que nos invita a entender el mundo entero y no solamente nuestro canchón, al que invitamos a nuestros amigos para que vean el mamotreto que nos salió la noche anterior.

Artículo escrito para Semanario Uno

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9 comentarios sobre “El silencio de la rosca

    Georgino Soruco Aquin escribió:
    septiembre 9, 2010 en 7:03 pm

    Excelente articulo, no tuve la oportunidad de ver el que publicastes en BRUJULA, pero por el contexto de este me doy cuenta de que trataba el otro…. muy adecuado a lo que se esta viendo hoy en día….

    CITO ESTO QUE ME GUSTO: “Y así, seguiremos mirándonos el ombligo, creyéndonos los grandes artistas vanguardistas de una ciudad que ni nos conoce”

    Hay q cambiar la idiosincrasia actual…

    Juan Pablo escribió:
    septiembre 9, 2010 en 7:25 pm

    a nadie le interesa quedar mal con nadie… sumado con la autocomplacencia…todo es una maravilla en este pueblo

    Gerson Rivero escribió:
    septiembre 10, 2010 en 3:33 am

    A ver, creo que estamos pecando todos de subjetivos. Esta imagen censurada parece una locura, pero fue censurada dentro de un contexto, que estaba relacionado con una exposición sobre la sensualidad y además no fue la única imagen que se censuró. Igual, nótese que sigo manteniendo la palabra censura, porque yo creo que sí lo fue. Ahora, los motivos por los cuales fueron censuradas ciertas obras tienen que ver con la percepción que se tuvo acerca de que las fotos aludían a la pedofillia. Ése es el verdadero debate, que nadie lo ha tocado, porque se exponen los argumentos a medias, como en este caso, la foto de Vamos está sacada fuera de contexto. Debo decir que quienes observaron el detalle de los niños, fueron activistas por los derechos de los niños, no fueron artistas. Y no me refiero a la Defensoría de la Niñez, que simplemente ejerció su rol coercitivo. Está claro que esa gente no es del comité cívico, sino personas progresistas y liberales, y por cierto, nada homofóbicos. Por tanto, me parece injusto que se los ponga en la misma bolsa que los cívicos y los que se sienten ofendidos por la censura se asuman como la vanguardia liberal y tilden a los demás de conservadores. Esto incluso ha derivado en actitudes agresivas e intolerantes hacia personas cercanas a la Manzana 1, contradiciendo totalmente su discurso anticensura. Personalmente, después de analizar muchos argumentos sigo teniendo mis dudas sobre esta decisión. En estos foros sólo se habló de la censura, que personalmente rechazo en cualquiera de sus formas, pero también es cierto que no se habló de los derechos de los niños y niñas. Entonces, se contraponen dos derechos y me parece que ahí está el meollo del debate. Sin embargo, el camino que se ha elegido es el de descalificar al otro, entre gente vinculada al medio cultural, sin que se haya escuchado la palabra de los activistas, que no necesariamente son parte de este establishment. Considero que el debate no va a madurar en tanto y cuanto no le agreguemos una pequeña dosis de objetividad. Como dice Edson, “la crítica no podrá existir mientras no sepamos diferenciar la amistad del trabajo”. Propongo que alguien consulte con Jorge Arturo Valverde, sus argumentos para observar la exposición. Y así tendremos una contraparte válida. Igual, el debate da para mucho más, por ejemplo, por qué la Defensoría actúa ahora y no cuándo menores de edad hacen publicidades semidesnudas, o salen desfilando en la TV con ropa interior. Lo digo no como una pose moralista, sino al contrario, como una evidencia de la doble moral que existe en Santa Cruz. Y personalmente, creo que existe en ambos lados, entre los conservadores y los que se asumen progresistas. Saludos a todos y todas

    Juan Pablo Pimentel Villagomez escribió:
    septiembre 10, 2010 en 8:27 pm

    Esto me recuerda bastante a algo que puse antes en estos lugares: el arte es una sobada de culo mutua.

    Mas que el arte, es el medio artístico, pero de todas maneras es así, los gustos, lo que está de moda y lo que no, el apoyo de las galerí …as a cierto círculo de artistas y el favor de los críticos siempre ha sido un asunto turbio en todas partes Edson. Siempre el artista de renombre tiene un grupo de amigos detrás que le respaldaron y catapultaron con su propio prestigio y si no fue así, tal artista murió de hambre.

    Aunque bueno, actualmente en Santa Cruz el asunto está aún en pañales, aquí todos somos amigos, todos conocen a todos y todos saben muy bien que no tienes que no se muerde la mano que da de comer y así estamos en paz, sobandondose el culo unos a otros circulando en las exposiciones del círculo para las adulaciones de rigor, con el añadido de uno que otro curioso que pasa y ya, eso fue todo.

    Creo que Santa Cruz va a seguir en su pequeña e insignificante isla en medio del arte mundial, un buen tiempo mas.Ver más

    Giorgina Alonzo escribió:
    septiembre 14, 2010 en 4:41 pm

    Hola Edson, trabajo en la UNICEF en Valencia, y me encontré por casualidad con tu artículo y el anterior que escribiste. Si hablais contra la autocensura, postead las tan polémicas fotos de esos niños en tu blog, por qué las ocultais cual quien tira una piedra y esconde la mano?

    Giorgina Alonzo escribió:
    septiembre 14, 2010 en 4:44 pm

    PD. En la foto de tu banner te ves muy triste.

    Adolfo 'el Pichirose' Fernández escribió:
    septiembre 14, 2010 en 5:38 pm

    Oiga pariente, es usted un pensador profundo, de esos que hace añazos no conocía este pueblo, desde el camba (mi amigo) Molina o Martín Menacho en Blooming; su artículo es re-ve-la-dor!: mire que hasta ahora me vengo a enterar que los favoritismos y presiones familiares llegan hasta el Club de los Poetas Muertos (mis amigos, y así los llamo de cariño), es decir, los artistas; y yo que creí que mi Tía Clotilde y su Club de Té Rumy, con sus sombreros cónicos blancos; eran el único ente de temer y respetar; porque, oiga hombre, sacar una fotografía de un torso masculino desnudo sobre un fondo pálido en blanco y negro me resulta tan filosófico, evolutivo, propositivo y existencial, como René Eduardo y su viborita, que hoy por hoy, ha dejado de hacer el chis-chis-chis, se le extraña.

      Menacho Martín escribió:
      septiembre 14, 2010 en 6:27 pm

      Jajajaja, no podés Pichirose, quién sos, jajaj me hiciste cagar de risa, aunque estes usando mi nombre, no hay lío hermano con tal que lo uses con buenos propósitos… y te agradezco que te consideres un hincha mío aunque no me conoscas. Ultimamente me estoy interesando en los blogs y me encuentro con esto, uno no sabe dónde va a parar su nombre…. pero muy buena tu critica mordas, no solo en el futbol hay hinchapelotas hechos a los criticos sino tambien veo que en el arte, aunque no le entienda un carajo. Saludos brother!

    Edson H. respondido:
    septiembre 15, 2010 en 2:59 am

    La foto censurada es la tapa de la revista VAMOS de este mes.
    Pueden verla en: http://revistavamos.wordpress.com/2010/09/14/vamos-nro-30-2/

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