Ciudad pasarela

Posted on Actualizado enn

Cuando un colega radialista visitó Santa Cruz de la Sierra, procedente de Francia, hizo la siguiente observación: “Esta es una ciudad pasarela. Está construida para desfilar”.

Meses después de que volviera a Paris, me mandó un e-mail con una nota que había encontrado en la que se mostraba con gran orgullo, cómo un grupo de modelos había cerrado una calle para desfilar en pleno medio día, en el boulevard Monseñor Rivero.

“Esas cosas no se ven con regularidad en otras partes del mundo” dijo, por un pequeño hecho de tránsito que protagonizó un conductor atento al espectáculo al aire libre.
Y es que no sólo se trata de criticar por criticar estos eventos, que más allá de ser buenos o malos, positivos o negativos, indudablemente son parte de una sociedad sumergida y abstraída en su “modelo productivo de belleza”.
Caminar por las calles de Santa Cruz nos muestra su carácter superficial y casi desalmado. Los autos último modelo circulando por las grandes avenidas, cada vez más acondicionados para ellos, forman parte también del desfile y la ostentación implacable de quienes se han tragado el cuento de la modernidad.

Los peatones, proletarios desclasados y, al parecer, con mala suerte, nos la tenemos que jugar con el pésimo transporte público, la falta de señalización vial, de pasarelas, de cebras y lo que es peor, con la intolerancia y el abuso de los conductores, a quienes les importa casi nada el ciudadano de a pié. Porque tienen un automóvil “se creen la gran cosa” y quienes hacemos fila en las pocas paradas de buses, nos exponemos a ser víctimas de toda clase de atropellos.

El respeto y la solidaridad son los que deberían andar en cuatro ruedas, y no los pretenciosos que siempre miran del hombro para abajo.
La actitud vinculada a este concepto, también se ha apoderado de costumbres tan simples como salir a bolichear un sábado por la noche. La consigna dice que mientras más bares o discotecas visites, más gente te podrá ver y, por lo tanto, tu imagen social se posicionará en una mayor cantidad de gente. Lo que reafirma esa patética visión pueblerina del aparentar por encima del querer ser. No es extraña esta práctica cuando por las noches de fines de semana solemos encontrar tantos programas faranduleros de TV que buscan a esta gente (¿O serán ellos los que los buscan?) para mostrarles al resto que siempre están de juerga y en los lugares más populares.
Las pasarelas se prestan para todo. Desde la mamá que va a buscar al hijo al colegio, haciendo alarde después de haber salido de la peluquería, hasta el padre que tuvo que quedarse sin la mitad de su sueldo para pagarle a su hija las clases de equitación a las que sus compañeritas habían entrado en vacaciones.
Pareciera que no podemos con nuestra idiosincrasia, con nuestra estúpida maña de exagerar todo, de mentir. Cuántas veces no hemos escuchado a esa tía sobradora que en media cena habla de miles de dólares que le deben, o que en su casa el mármol fue traído de Italia, o que su hijinga fue alabada por todos los docentes de su Universidad, sabiendo nosotros que en realidad nada de eso es cierto.

Y ese primo que siempre llega con un auto nuevo –después uno se entera de que era de su amigo- y con más anillos y collares que el rapero Snoop Dogg, con esa pose pendenciera y desubicada que alimenta con exageraciones de grandes conquistas y grandes negociados.

Todos al ritmo de la misma pasarela, aquella que les permite sobrevivir en su burbuja clasemediera sin otro objetivo que minimizar a los demás y despreciar, por ejemplo, logros intelectuales o hazañas personales.
La ciudad pasarela nos ha inundado, nos ha consumido. Ya somos parte de este gran monstruo que nos pide mostrar nuestras carteras, nuestros zapatos carísimos, nuestros mejores trapos.
Y mientras todos seguimos desfilando, moviendo las caderas y sonriendo, a nadie se le ha ocurrido pensar… ¿Qué hay al final?

Anuncios

4 comentarios sobre “Ciudad pasarela

    israelito escribió:
    abril 10, 2010 en 3:37 am

    que hay al finall???

    colita??

    Verty escribió:
    abril 13, 2010 en 1:54 am

    El culto a la belleza y la banalidad no es novedad. Lo que aquí bien cuentas hno. es un fiel reflejo a la crisis de identidad cultural que vive Santa Cruz hace mas de 20 años. Y el pretexto de decir que es el precio de ser una “Urbe” tampoco es un argumento valido. Saludos.

    Daniel escribió:
    octubre 7, 2010 en 3:42 pm

    Este fenómeno social no solo lo sufre Santa Cruz, esto se ve en todas las ciudades donde se esta alcanzando un mediano desarrollo, donde las personas han llegado a tener mas dinero, gracias a una buena profesión, a un buen trabajo en una buena corporación, esto hace pues que quiera mejores condiciones de vida tanto para el, como para su familia, cualquiera que tenga dinero extra, va adquirir generalmente cosas banales, lujos, viajes, una pequeña fracción será para previsión y ahorros; entonces convengamos que esto es normal en cualquier sociedad, en cualquier cultura, no digamos que solo afecta al cruceño, además que esto caracteriza el modelo económico cruceño, el consumismo, el tomar riesgo, la inversión el no dejar la plata mucho tiempo congelada, por eso acá se da un buen ambiente de inversión a diferencia del resto del país.
    Ahora lo del trafico, lo del poco respeto al peatón, eso es cierto, pero convengamos también, que no nace específicamente del cruceño del “camba” tenemos que notar que nuestra ciudad tiene sindicatos de transporte publico, de gente que no es oriunda de acá y que no esta preparada idóneamente para ser un servidor publico (chofer) y que el conductor particular tiene que lidiar con esta “lacra” día a día. Son el transporte publico, la policía – que tampoco es oriunda de acá, no conocen ni las direcciones cuando uno les consulta, mas se dedican a pedir sobornos- los culpables del caos vehicular, y la desconcientizacion del cruceño respecto a las normas de transito.

    veronica sanchez escribió:
    marzo 5, 2012 en 7:06 pm

    Esas nalgas son como las mias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s