El bicentenario que nos merecemos

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Será igual que siempre. En el último momento nos quejaremos porque las cosas no salieron como debían y nos diremos que podríamos haber hecho algo mucho más interesante.

Cuando este año termine, y el balance traiga los número rojos de la cultura, a los cuales estamos ya tan acostumbrados, nos sentaremos a reflexionar y buscar a los culpables de siempre, que tampoco hicieron nada al respecto y que, por supuesto, no pagarán por nada. Siendo una fecha tan importante para la ciudad y el Departamento entero, nos rezagamos en la preparación de los festejos, en la organización de los eventos, y por supuesto nos concentramos en el carnaval, y toda la joda que siempre conlleva.

A propósito del carnaval, que supuestamente tenía que ser el “Carnaval del Bicentenario” solamente se limitó a ser la borrachera acostumbrada de todos los años. Teniendo la oportunidad de manifestar toda la creatividad posible, los comparseros prefirieron llenarse la boca con alcohol y con frases gastadas de un regionalismo superficial, casi tonto.

Así dejamos pasar la oportunidad de mostrarle al mundo que no somos una ciudad solamente de la diversión y la alegría, sino que nuestra conciencia cívica se manifiesta en todas nuestras expresiones. Otra vez volvimos a fortalecer el cliché del camba opa y alegre, y para desgracia nuestra, creo que nos acompañará aún por muchos años. A este importantísimo año no se lo está mirando como tal.

Y quizás las excusas puedan ser válidas; tal vez argumentemos que los momentos políticos del país nos obligan a concentrarnos en estrategias que no están cerca de la cultura, ni de la historia, ni del arte; quizás hasta podamos decir que no tenemos los recursos para encarar un festejo medianamente trascendental, o simplemente que nuestra vocación espiritual va en otra dirección. Pero la negación absurda y poco pronunciada siempre termina por convertirse en un arma de doble filo. Algún día nos encontraremos frente a frente con nuestro pasado, y seguro nos cobrará uno a uno nuestros olvidos.

Mientras no nos tomemos en serio, nadie más lo hará. Eso lo sabemos, pero parece que no queremos hacer nada al respecto. Nuestras vidas giran lejos de la realidad, y ni qué decir de nuestra historia, tan cercana y tan lejana a la vez.

Tal parece que cumplir 200 años como ciudad no nos importa mucho, no es la gran cosa, no merece ser festejado. Nuestros próceres y libertadores deben estar pensando lo peor de nosotros; a tantos años de su esfuerzo, su lucha y su valor, nosotros les pagamos con tímidos discursos y eventos pequeños (mal organizados) para conmemorarlos.

Las comparaciones son siempre odiosas, pero no puedo evitar pensar en los festejos de los bicentenarios de Sucre o de La Paz. Organizados desde hace prácticamente años con una visión de ciudadanía y de civismo real y digno. Cuando en La Paz, por ejemplo, comenzaron los acontecimientos, la gente entera, de la ciudad y el campo, hablaban de ello. Casi todos sabían de qué se trataba y el festejo se desdobló y se multiplicó por todos lados. Aquí poco o nada sabemos de nuestra historia, de nuestros héroes, de la lucha de/por la libertad, que ahora gozamos si saber muy bien qué es. Y quien quisiera participar de algún modo en los festejos, no sabe muy bien a dónde dirigirse. Por eso tendremos el bicentenario que nos merecemos, porque nosotros no lo buscamos, no lo quisimos, no lo esperamos, no lo soñamos.

(Artículo escrito para Semanario Uno)

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6 comentarios sobre “El bicentenario que nos merecemos

    Rafael escribió:
    marzo 16, 2010 en 4:33 pm

    Sería interesante, si hubiera otro ensayo al respecto de parte tuya, que plantearas la existencia de una “historia” de Santa Cruz. La ciudad y el departamento no parecen tener una historia o una tradición concreta. De hecho la gran mayoría de la población (de la ciudad al menos) nace de las migraciones de los 80 para adelante. Antes, mirando hacia atrás habían unos cuantos indígenas que los curas españoles enseñaron a tocarles música. La “tradición” ¿en qué se sustenta? ¿de donde viene? ¿quienes la heredaron? Tal vez Santa Cruz sea un pueblo joven, y como tal no siente que le hayan pasado 200 años por su espalda.

    Fernando Bravo escribió:
    marzo 16, 2010 en 10:29 pm

    Wow edson muy buen comentario el de tu pagina esa del bicentenario y ps es la verdad todos nos vamos a quejar en el ultimo momento porque no va a salir como queremos jejjee bueno menos yo, yo me voy a reir nomas de las quejas de las otras personas jejjej, saludos.

    Jorge Sierra escribió:
    marzo 16, 2010 en 10:29 pm

    Es duro lo que decís Edson, pero cierto… es por eso que tal vez deberían ser otros los que hagan algo, me refiero a gente como nosotros (los jóvenes) que trabajamos día a día por esta tierra, y no estamos puestos a dedo en instituciones sólo por un sueldo de mierda… saludos…!

    Vanesa Fornasari escribió:
    marzo 16, 2010 en 10:30 pm

    Epa, epa, epa….mejor no se tomen las pausas de sus trabajos para mirar a los vecinos no deseados, sino tómense una pausa para un rico café y contarse cuanto hicieron por ésta tierra. ¿Puedo estar yo?…. me encanta escucharlos….., avisen donde y cuando, yo les tengo que contar de Do, Re, Mi y se abrió el telón, Jorge ablará de su nueva peli y Edson de su nuevo libro, todo nuevo…..quien se une?

    Pakumuto escribió:
    marzo 16, 2010 en 10:30 pm

    Yo me uno para hablar de la producción de mi banda!

    Waleska Ortega escribió:
    marzo 16, 2010 en 10:32 pm

    Que bien Edson!!! Al punto y con estilo, todo en su justa medida. Estoy totalmente de acuerdo.

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