Quise Más

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“Nada sabemos de la noche
  y sus maquinaciones”

                            P. Shimose

Yo no había previsto nada. Esa tarde fui convocado a la casa de un amigo para discutir el proyecto de su primera película. La idea me cautivó desde el principio y la construcción colectiva ayudó a que él pudiera tener una mejor visión. A eso de las once de la noche, sonó mi teléfono móvil y, para mi sorpresa, se trataba de una amiga que me invitaba a salir. Me despedí de mis amigos y me puse en camino. Quedamos en vernos en Pekos, casa de la trova y de la bohemia. Comenzamos a conversar de todo un poco; y entre cervezas y risas la noche nos fue envolviendo.

Ni la oscuridad ni las estrellas me advirtieron lo que iba a pasar en ese lugar. Fue una sucesión de coincidencias muy agradables. Primero, y como de costumbre, Pekos hacía de las suyas con su guitarra, después llegó Berty Bracamonte, para mi sorpresa, y nos deleitó con unas buenas zambas y chacareras. Apareció Carlos, a quien recién conozco y con quien compartimos el gusto por Sabina. Cuando terminaba de asimilar la música, llegó Roberto Barbery e hizo una fisura musical, como solamente él las puede hacer. El pub realmente se convirtió en una especia de festival, con acordes cadenciosos y sonrisas al por mayor. Y cuando me preparaba para darme por satisfecho, y alegrarme por las hermosas coincidencias, llegó Marcelo Gala, acompañado de La Maga Blues Band, y nos hipnotizó con su música y su fantástica actuación en el escenario.

Después de esa noche y ahora que lo pienso bien, creo que voy a dejar de planificar con tanto detalle todo lo que hago. Dejaré por algunos días mi agenda y esperaré a que el horizonte se presente ante mí, con su abanico de oportunidades y opciones.

La noche fue perfecta. La música fue perfecta. Y yo, quise más.

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6 comentarios sobre “Quise Más

    Sebastian escribió:
    junio 12, 2007 en 10:28 pm

    Pekos es una palabra que no debería ser dicha en voz alta.
    Va más allá del personaje de ficción que representa, a quien queremos por congregarnos entorno a sus mesas desvencijadas.
    Las cosas que traen consigo mágia, solo deben susurrarse.

    Albanella escribió:
    junio 13, 2007 en 11:35 pm

    Los imprevistos a veces son bien recibidos, no? La vida/noche/gente te da(n) sorpresas, por lo leído, que para vos fueron muy buenas.. :D

    Un saludo!!

    MaríaEscándalo escribió:
    junio 14, 2007 en 12:55 pm

    Ahí nos encontraremos un fin de semana para hacer más mágica la noche… tuya, mia y nuestra. Se te extraña…

    Javier Sandoval A. escribió:
    junio 14, 2007 en 9:51 pm

    Lindo lugar, una pena el imbécil que lo “administra”. Me hubiera gustado volver, lo juro…pero no quiero partirle la cara a nadie…por lo menos todavía.

    Un abrazo querido Edson y perdón por ser tan hormonal.

    utopico escribió:
    junio 14, 2007 en 10:53 pm

    No hay como perderse en el presente. Nos deja un sabor tan de vida… lo mejor es que cada platito de imprevistos e improvisadas existencias sabe tan distinto al anterior.
    Porque la vida te lleve por delante y no viceversa, salud!

    GuitarreroCantor escribió:
    junio 25, 2007 en 11:02 am

    Si la verdad que para mi tambien fue una noche impredecible, pase por ahi poe casualidad, sino hubiera sido por Uds, talvez hubiera pasado recto.

    Un abrazo Edson, y gracias por tus palabras.

    Salud!

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