Caídas Generosas (III)

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“Daniela”

Cuando aquellas melodías celestiales terminaron, y la luna empezó su ascenso, se produjo la tercera caída. Si las anteriores no habían sido premeditadas, ésta última fue totalmente inesperada, como la gota de lluvia que cae donde más hace falta.

Las estrellas fueron la escenografía. La penumbra, el ambiente. Los grillos y las aves nocturnas se encargaron de la banda sonora. Con el rostro medio iluminado por el brillo de la luna, Daniela caminaba a mi lado, sin decir una palabra. Su cabello se movía al ritmo de la leve brisa que nos acariciaba, mientras el tiempo se detenía una vez más. En ese lugar, entre la plaza de Concepción y nuestro alojamiento, sentimos aquellos viejos relámpagos con los que alguna vez se inició el perpetuo movimiento del Amor. Solos, levitando en ningún lugar y en todos al mismo tiempo, nos desprendimos de aquellos recuerdos que alguna vez nos hirieron. Dejamos caer la tristeza y levantamos la esperanza. Como insinuándole al Destino que nuestra fuerza era absolutamente superior a la de él.

Yo volví la mirada hacia ella y sentí un dulce dolor en el pecho. Sin mirarme y sonriendo hacia el infinito, Daniela me dio la mano, sin tocarme. Quería decirle tantas cosas: cantarle canciones, susurrarle poemas. Quería tomar su mano y besar su frente. Quería decirle que cada vez que me sonríe, se secan los pantanos de mi espíritu. Quería decirle que cada lágrima suya es un latigazo que cae sobre mi espalda. Quería decirle que cada sueño suyo es mío también.

Pero las ataduras que llevo en el alma me lo impidieron. Sólo la admiré en silencio, dejando que su esencia permanezca tranquila, como el manantial que simboliza. Dejé que la luna siguiera su camino y permití que el tiempo recuperara su carácter divino.

Y ahí estaba ella, sonriendo, brillando en medio de la noche. Sin miedo al futuro, sin rencor por el pasado. Firme y decidida, hermosa  y única. Caminando hacia la luz sin saber que si me lo pidiera, yo podría dejar mi vida, para vivir levitando eternamente a su lado.

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8 comentarios sobre “Caídas Generosas (III)

    Anne escribió:
    octubre 23, 2006 en 9:53 am

    Única!

    pd: no perdás tu momento.

    Carito escribió:
    octubre 23, 2006 en 11:33 am

    Hermoso Edi! simplemente Hermoso!!
    como los sentimientos que adornas con tu manera unica y tan tuya de decir las cosas…. y que sin necesidad de expresarlas… Dani ya las sabe, estoy segura :)

    maite escribió:
    octubre 23, 2006 en 4:35 pm

    me encanto, ojala las ataduras que tenés se rompan para siempre, con tanto para dar ….; ojala la luna siga siempre iluminando los bellos rostros de las personas que amamos en el silencio..
    me encanto edson, por que tiene tanto, ojala ella lo lea, quiza si, quiza es tu momento como te lo dijeron…
    besos

    Marisel escribió:
    octubre 23, 2006 en 11:47 pm

    Grrrr…
    Ya decía yo… Pero bueno, ella se debe merecer tan hermosa dedicación de amor, no?
    Ojala encuentre a alguien que me escriba algo como esto.
    Aún así, me encantaría conocerte.
    Un beso.

    Sebas escribió:
    octubre 24, 2006 en 9:14 am

    Uno tiene ciertos momentos en la vida en los cuales, como dijera Borges, los caminos se bifurcan. Pero los tramos en que eso sucede no son eternos. Ahí es cuando se plantea el tan famosamente conocido concepto de “pico ´e plancha”, o sea de decidir por un camino entre varios que se presentan.

    Todos parecen interesantes, todos te llevarán a puertos totalmente distintos. Por lo visto has decidido emprender por uno que, no exento de baches -cavados en el pasado- puede elevarte, incluso, eternamente, como mencionas. Y si, puede hacer eso y mucho más ese camino, si es que así decidís que sea. con lo que empec

    Si la determinación está y encima también pareciera que está el… (esa palabrita que no es necesario mencionar, esa que está en el aire) ¿cómo no hacer lo que, aparentemente, estas haciendo?

    Ya fue dicho, pero me sumo al coro: No perdás tu momento, “no es eterno”.

    Carito escribió:
    octubre 24, 2006 en 12:32 pm

    … y contrario a lo que puso Sebas tambien dicen por ahi… que todos los caminos llevan al mismo lugar… que decis vos¿?

    Según Sebas, se quedó sin palabras…. yo no lo creo jeje!

    Noviadelviento escribió:
    noviembre 28, 2006 en 1:32 pm

    Daniela vive de sueños, Daniela solo espera, por eso sonríe, pero no veas solo sus labios, ¿no te has preguntado cuántas gotas de recinas guarda Daniela?.
    Espera a que salga el sol, si, muy temprano, llega hasta ella, allí si vas a ver las lágrimas que dejó en su almohada mientras tú no estabas .
    Tú solo te amas y ella también te ama, ya son dos para ti……. ¿y para ella? …

    Oscar escribió:
    diciembre 1, 2006 en 10:36 am

    Edson:

    Este es un de los textos mejor escritos que he leído en la red en muchísimo tiempo.

    Te felicito el uso del lenguaje, la ortografía y el no haber arruinado aquél mágico momento con la torpeza de intentar que tu Daniela se vuelva terrenal.

    Un abrazo.

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